Bloque Popular Revolucionario BPR 30 de Julio 1975 Beligerantes

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sábado, 4 de julio de 2009

Es linda la solidaridad de los trabajadores...Entrevista con Tula Alvarenga (II)

SAN SALVADOR, 24 de marzo de 2009(SIEP) Nos encontramos esta tarde a la Tía Tula con su eterna sonrisa, recién concluía un acto en homenaje a ella y a su esposo Salvador Cayetano Carpio ( Marcial) a la entrada de la facultad de Ciencias y Humanidades de la UES. En el acto, organizado por el SETUES, se develó un monumento al Trabajador Universitario.

En abril de 1984, su esposo, el Comandante Marcial, primer responsable de las FPL, fue acusado de asesinar a la Comandante Melida Anaya Montes. Frente a esta acusación, Marcial decidió suicidarse.
Conversamos con Tulita, de 87 años, legendaria organizadora sindical, militante comunista, torturada y encarcelada por la dictadura militar, exilada, maltratada por sus mismos compañeros, y siempre sonriente, con la esperanza de un futuro socialista para nuestra Patria.

Nos dice que “la muerte de Salvador no fue un acto de cobardía, fue un acto de dignidad. Salvador era una persona con alto sentido de la dignidad... Han pasado veinticinco años y todavía me duele mucho lo que pasó, su ausencia física, las acusaciones...él murió siendo consecuente con el lema de su organización: revolución o muerte. Y como no hubo revolución, hubo muerte…”

“El tenía mucha fe en la fuerza organizada del pueblo salvadoreño y confianza, seguridad en que íbamos a conquistar la victoria. Estaba seguro que este pueblo iba a alcanzar la liberación...y marchar al socialismo.”

Mire todo lo que hemos vivido, hemos visto la solidaridad, el sacrificio de este pueblo para librarse de sus ataduras, la lucha día a día, porque antes no había proyectos que buscar sino los mismos sindicatos hacíamos actividades para recaudar fondos. No había ONGs, no dependíamos del exterior…

La represión del 52…

Llegamos 14 al cuartel de la Policía y quedaron 4. Quedaron José Inocente Guerrero, Antonio Díaz, Miguel Ángel Cea y Salvador Cayetano Carpio. A los demás a los quince días nos mandan a sacar, que salgamos con nuestras cosas, nos meten en un vehículo, y nos llevan a una pista de vuelo, nos meten en un avión…le pregunto a Julita: ¿Dónde nos llevan? No sabemos donde vamos, como a la media hora aterrizamos, todo estaba oscuro, en una sala había muchos soldados apuntándonos, no eran salvadoreños, ¿Dónde estamos? Se ven los soldados feos y fusilones… Julita Mojica, sobreviviente, heroína del 32 ya esta mayor tiene como 50 años, yo estaba joven…estábamos en Honduras, nos trasladan a un pueblito, a Santa Rosa de Copan. Nos preguntan los soldados si tenemos dinero. Nos permiten ir a comer de dos en dos. La gente se solidariza…Nos preguntan los soldados si tenemos dinero para bestias. Reunimos lo que andábamos. Yo en mi vida me había subido a caballo, agarramos camino pero de nuevo no sabemos para donde vamos…el camino esta lleno de pinares y sopla el viento frío ¿Dónde nos llevan? Pensamos en nuestros adentros. ¿Irán a matarnos? ¿Y nuestros compañeros? ¿Y la patria golpeada por la represión? Luego de caminar un trecho inicia la fanfarria, empezamos a bautizar a nuestras bestias, una se llamaba Coralia, el nombre de la esposa de Osorio y así fuimos nombrando a las demás bestias…Al final nos enteramos que habíamos llegado a la frontera con Guatemala. Y divisamos rostros que nos esperaban ansiosos.¿quienes podrían ser? Pasamos la frontera, estamos en Guatemala y nos recibe alguna gente que nos dice: Ustedes están en su casa…son representantes del Gobierno de Guatemala, del Gobierno de Jacobo Arbenz, nos tratan muy bien y nos conducen a la ciudad de Guatemala…nos reciben los sindicatos, estamos a salvo, estábamos entre camaradas…

Nos encontramos en México con Salvador

Dos años después, viene el golpe de estado, la intervención contra Arbenz, y me veo obligada a asilarme en la Embajada de Argentina, allí estaba muy triste, Salvador seguía preso en El Salvador, porque aunque los 4 mencionados a los cuatro meses se lograron fugar, a él lo capturaron seis meses después…logramos mantener contacto y acordamos que al salir se iba ir a asilar en la Embajada de Guatemala…en la cárcel Salvador se fue a la huelga de hambre, a los primeros días llego el Coronel Medrano a decirle que comiera, porque sino lo iban a condenar. La respuesta de Salvador fue ¡pues no! Mi única condición para comer es que me pasen a la orden del juez. Y lo logra. Lo pasan a la orden del juez, la acusación era tener una libreta con consignas de un Congreso por la Paz organizado por comunistas. Al salir se asila como convenimos en la Embajada de Guatemala. Y de allí salió para México…En la Embajada de Argentina conseguí un salvoconducto para irme para México. En la ciudad de México nos encontramos, fue un momento de gran felicidad, la vida nos unía de nuevo para seguir luchando por nuestro pueblo, por la clase obrera, por el socialismo y el comunismo. El Partido entonces decidió enviarnos a los dos a la Unión Soviética para que pudiera recuperarse…estuvimos allá cuatro años de 54 al 57…fuimos al Caucaso.

Me acuerdo mucho del cariño, de la fraternidad y solidaridad del pueblo soviético. Fueron muy amables con nosotros…Todas las mañanas nos despertaban con un pan especial…pan francés especial. Salvador era muy bueno, tenía facilidad con los idiomas y los exámenes en la Escuela de Cuadros los tomaba en ruso, solo un año pasó con traductor…aprendimos el Himno de la Unión Soviética… ( y lo canta) así como otras canciones como Bandera Rossa. Conocimos la patria del socialismo…

A Salvador le gustaba mucho la música, los boleros, los tangos, Carlos Gardel…le gustaba mucho leer, cantaba no tan mal, y era bueno para contar chistes como buen panadero que son especialistas porque las noches son largas en las panaderías…la gente lo quería mucho, viera como lo respetaban…sabía hacer para los niños de los panaderos un ratón de un pañuelo, con sus orejitas…todo divertido.

Enterramos a Fidelina Raymundo Asturio, revolucionaria, sindicalista, panificadora, comunista…me encomendaron la tarea de decir las palabras finales…

En el esfuerzo del CROS tratamos también de organizar a los desocupados para que exigieran empleo, y también alas trabajadoras domésticas…

Me da tristeza recordar que el Dr. Julio Fausto Fernández, que había sido secretario general del Partido, cuando estábamos presos él era el presidente de la Corte Suprema de Justicia…y desde allí avisaban ala policía cuando nuestros familiares presentaban recuso de exhibición personal, para que nos trasladaran a otras cárceles, para que nos escondieran. Alegaban que no estábamos presos. Lo que estábamos era secuestrados por un régimen represivo. En la cárcel los ladroncitos nos ayudaban a comunicarnos…Tuvieron a Salvador en san Miguel y él mandaba mensajes a la familia. En ambulancias nos andaban y al pasar el peligro nos regresaba a las cárcel…Todo cambió cuando el Profesor Celestino Castro escapó. Entonces dijeron: este Profesor va ir a hacer la regazón afuera y efectivamente así lo hizo…Y entonces fue que nos sacaron, primero a Nacaome, luego a Amapala , nos sacaron por la huida del Profesor Celestino Castro, camarada del Partido Comunista...

Bases de la democracia revolucionaria

Oscar A. Fernández O.

Cuando las izquierdas revolucionarias intentamos definir democracia revolucionaria, estamos reflexionando acerca de las bases para la construcción del modelo político de una sociedad distinta, una sociedad de cambios profundos, dónde en principio el poder omnímodo del capital sea supeditado y el pueblo participe efectivamente, en las grandes decisiones del Estado.

Este modelo en ciernes establece la diferencia tajante con la democracia capitalista (burguesa) o la democracia del sistema, que es el modelo con el cual Washington y el FMI ha uniformado América Latina y el mundo. De aquí, es que una estrategia de resistencia y alternatividad a la homologación política se impone radicalmente. Sin duda, otra realidad mejor es posible. La tesis sobre “el fin de la historia” es quizás la aseveración más estúpida jamás hecha con tanta vehemencia. La historia no acaba, lo sabemos por que lo hemos estudiado, experimentado y por que esta experiencia se ha concebido como teoría.

Este concepto no representa una consigna abstracta que resume una táctica determinada, no es ni siquiera una línea estratégica particular, menos importante, necesaria para un tiempo determinado del proceso de cambios profundos. Ni táctica ni estrategia, ella es una necesidad fundamental para cualquier revolución si es verdadera. Una realidad tan objetiva como las luchas de clases mismas, una fuerza transformadora de las relaciones sociales vigentes y por ende sometida a cambios asimismo.

Es una tendencia que nace de las mismas luchas populares contra el capitalismo y su esencia explotadora, la organización de las comunidades para dar solución a sus problemas, nada espontánea como predican algunos debido a que su lógica parte de las necesidades, de las realidades objetivas.
Por su parte, las izquierdas reformistas y socialdemócratas en el subcontinente, tan en boga hoy frente a la confusión ideológica y la alineación al “nuevo orden”: la economía de mercado o neocapitalismo, están cayendo en la trampa que les ha tendido el poder económico: trabajar en las transformaciones sociales y políticas que le resuelvan los problemas colaterales al gran capital. Es decir, trabajar para consolidar el modelo imperante y tratar de sacarlo de la crisis. El objetivo pactado es reducir las condiciones sociales y políticas que siempre han precedido a las tormentas revolucionarias del siglo pasado. Estas causas históricas comienzan a resurgir cada vez con más fuerza, sobre todo en Latinoamérica.

Los propósitos de estas “izquierdas” reformistas son la transición y aceptación ordenada del sistema, una democracia política un poco menos centralizada, los cambios controlados dentro del orden, en fin lograr la compatibilidad entre democracia y capitalismo, una perversa falsedad que la historia demuestra que es excluyente. La aparente compatibilidad entre democracia y capitalismo siempre dependió de la capacidad con que la democracia burguesa consiguió a través de conflictos controlados y de consensos manipulados, promover un mejoramiento poco significativo de la redistribución de la riqueza y la estabilización de los trabajadores y las clases medias, y hacer de tal promoción una palanca para el desarrollo del propio capitalismo. El populismo del actual Presidente con la complicidad de los reformistas busca ese objetivo.

El Estado capitalista es una respuesta a la necesidad de mediar en el conflicto de clases y de mantener un “orden” que reproduce el dominio económico del gran capital (Daniel Reis: El Manifiesto comunista 150 años después)

Ahora bien, la inquietud principal sobre la viabilidad en el tiempo o efectividad de estas organizaciones para la transformación social, es la interrogante a la que debemos buscar respuestas.

Una de ellas nos remite al Estado existente. La Democracia Revolucionaria no podrá sobrevivir de mantenerse y fortalecerse el viejo Estado burgués, ella representa su antagonismo, por lo tanto ese viejo Estado luchara por destruirla, así resulta vital para la revolución soslayar al viejo Estado burgués de la participación de estas organizaciones en la cuestiones del nuevo Estado social y democrático. Esta es la etapa en que hemos de construir la transición de este proceso y definir el rumbo.

Un nuevo modo de vida conscientemente orientado y construido podría ser la idea de una democracia revolucionaria, dónde el pueblo decida y establezca la institucionalidad sobre el derecho de recibir los beneficios sociales edificados por el esfuerzo conjunto de toda la sociedad, estableciendo lo que básicamente necesiten para reproducir su existencia con dignidad: salarios y pensiones adecuados y provisión de los servicios de seguridad social. Esto presupone, en una primera etapa la preeminencia de un Estado social, el sometimiento del poder económico privado y el proceso de creación de otra cultura: la de los nuevos valores de la solidaridad y el derecho a que las personas decidan los rumbos de su existencia, teniendo a su base la igualdad social.

La democracia revolucionaria, posiblemente deberá establecer la limitación entre desigualdad máxima y definir igualdad básica y esto no solo según la capacidad de cada quién como ha sido la tradición socialista, sino también según las opciones de cada individuo por un modo de vida, cuyo objetivo no necesariamente sea idéntico al de los demás, en términos de exigencias materiales.

El trabajo no deberá ser esclavizante y explotado y en varias actividades el tiempo libre quizás será mayor, porque se ha demostrado que el trabajo aisladamente, no es la medida absoluta para responder a las necesidades de cada persona. La democracia revolucionaria será el inicio de la ruptura radical con el Estado actual y el orden establecido y el punto de partida para que el pueblo construya conscientemente, una nueva realidad de derecho, justicia y desarrollo equitativo.

Bajo un nuevo Estado revolucionario y con la participación efectiva de las organizaciones populares conscientes y correctamente dirigidas por su vanguardia revolucionaria, la socialización de los medios de producción deja de tomar formas capitalistas, pero solo al término de una larga lucha de clases, que resulta inevitable.

Fuente citada:
http://www.diariocolatino.com/es/20090521/opiniones/67033

¿Cuál es la democracia que necesitamos?

Luis Fernando Morales Nuñez

No existe un concepto único de democracia. Tampoco es un concepto inmutable. Clásicamente se define como una forma de gobierno que históricamente toma diversas estructuras y estilos; pero sobre todo una forma de gobierno caracterizable sólo desde una teoría, que tiene base en una concepción del hombre en la vida social.

En esta teoría clásica de la democracia se basamentan las teorías sobre las diversas democracias como la participativa, la neoestructuralista, la liberal, la neoliberal; esta última llamada también neoconservadurismo.

El concepto básico de la democracia clásica de que es un gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo dio origen a varios tipos de democracia, algunos tan utópicos que sólo existen en la reflexión de los politólogos y filósofos políticos.

El modelo realista, que se afinca en lo que el hombre es en realidad, se ha ido manifestando en una teoría normalizadora y señala lo que el hombre debe ser y por tanto cómo debe ser la sociedad democrática. En este grupo realista utópico o moralizador entra el tipo de democracia que proclama la izquierda salvadoreña.

Pensamos que la sociedad salvadoreña debe ser justa; es decir, que se debe distribuir equitativamente los bienes materiales y espirituales: la justicia debe ser pronta y equitativa; que la mujer, al igual que el hombre, debe gozar plenamente de los derechos que le corresponden, que la educación debe ser accesible para todos los salvadoreños; que nuestra sociedad debe erradicar la violencia y el crimen; que se debe detener el alza del precio de la subsistencia; en fin que mujeres y hombres, ricos y pobres, viejos y jóvenes debemos tener acceso a una vida terrena sana y feliz.

Pero al salir de la sala de conferencias o cerrar las páginas del único periódico orientador del pueblo, CO LATINO y dirigir los ojos a la realidad, ésta se burla sarcásticamente de nosotros o nos da sus dentellada cuando vemos a los mendigos y niños de la calle, gente enferma, infantes y adultos desnutridos, tugurios miserables, la galopante miseria, el crimen… y entonces nos grita por dentro la rebeldía, y la protesta se agiganta otra vez. Porque nuestra realidad es cruel e inmisericorde.

Queramos o no, somos una sociedad sin cultura y sobre todo un pueblo castrado por tantos siglos de subyugamiento y dominación económica y cultural. Y aún hoy, el país sigue metiendo el lomo a los latigazos del amo, quien nos ordena qué debemos decir y hacer… hasta qué debemos comer.

Entonces la democracia realista ha devenido hoy en este país en una democracia moralizadora, vacía de líneas concretas. Nótese que la democracia predicada por Monseñor Romero era muy realista, con normas, mandatos y hasta órdenes de cómo debemos actuar ante la injusticia y la violación de los derechos del hombre.

La democracia realista moralizadora utópica se vuelve impracticable por que no es capaz de despertar en las masas deseo de construir una sociedad verdaderamente democrática a causa de la clase económica en que se cimienta la sociedad salvadoreña. El modelo moralista utópico ofrece una ideal democracia, atractiva y deseable; pero el pueblo encuentra graves dificultades para lograrlas.

En consecuencia, el problema de pueblo salvadoreño es encontrar un modelo de democracia PRACTICABLE, moralmente deseable y legítima.

Claro, que para ello habrá que trastrocar el orden económico y político imperante desde la época colonial. No es cierto, como opinan algunos que ya está descartada la vía revolucionaria, porque ésta no se hace únicamente con las armas. Hay que buscar otros medios que reúnan siempre los tres requisitos de una verdadera democracia revolucionaria, realismo, corrección moral y legitimidad.

Insisto, no debemos olvidar que la revolución se viene practicando desde Espartaco y Catilina en Roma, hasta Marulanda en nuestros días, pasando por supuesto por los inmortales nombres de Ernesto Che Guevara y Fidel Castro.

Se habla hoy del concertación y diálogo, y que un buen gobierno debe ser el que resulte del entendimiento de contrarios. Por ello se dice que la democracia es un sistema de antinomias (conceptos opuestos) de cuya armonización en el proceso político depende la viabilidad de la democracia.

Pero, en El Salvador la democracia se ha convertido o más bien la han convertido en simple MECANISMO para decidir quién debe integrar el gobierno; es decir, quién debe aplicar la ley a las mayorías. Pero la DEMOCRACIA MORALMENTE DESEABLE Y LEGÍTIMA no se reduce a un mero mecanismo sino que consiste en un MODELO DE ORGANIZACIÓN SOCIAL basado en el reconocimiento de la AUTONOMÍA de los individuos y de todos los derechos que concurren al ejercicio de esa autonomía o AUTOLEGISLACIÓN y en el reconocimiento de la vida comunitaria del individuo como resultado de la participación igualitaria de todas las salvadoreñas y todos los salvadoreños.

El respeto a la autonomía individual y colectiva sólo se logra mediante una vida PARTICIPATIVA que desarrolle el sentido de lo que es justo para todos.

Fuente citada:
http://www.diariocolatino.com/es/20090225/opiniones/64120

La Democracia Revolucionaria

Óscar A. Fernández O.

Cuando en las izquierdas revolucionarias se intenta definir democracia revolucionaria, creo que se está reflexionando acerca de las bases para la construcción del modelo político de una sociedad distinta, una sociedad de cambios profundos, dónde en principio el poder omnímodo del capital sea supeditado y el pueblo participe efectivamente en las grandes decisiones del Estado.

Este modelo en ciernes establece la diferencia tajante con la democracia capitalista (burguesa) o la democracia del sistema, que es el modelo con el cual Washington y el FMI han querido uniformar América Latina y el mundo. De aquí, es que una estrategia de resistencia y alternatividad a la homologación política se impone radicalmente. Sin duda, otra realidad mejor es posible. La tesis sobre “el fin de la historia” es quizás la aseveración más estúpida jamás hecha con tanta vehemencia.

La historia no acaba, lo sabemos porque lo hemos estudiado, experimentado y porque esta experiencia se ha concebido como teoría.

Por su parte, las izquierdas reformistas tan en boga hoy frente a la confusión ideológica y la alineación al “nuevo orden”: la economía de mercado y el neo conservadurismo, están cayendo en la trampa que les ha tendido el poder económico: trabajar en las transformaciones sociales y políticas que le resuelvan los problemas colaterales al gran capital. Es decir, trabajar para consolidar el modelo imperante. El objetivo pactado es reducir las condiciones sociales y políticas que siempre han precedido a las tormentas revolucionarias del siglo pasado. Estas causas históricas comienzan a resurgir cada vez con más fuerza, sobretodo en Latinoamérica.

Los propósitos de estas “izquierdas” reformistas son la transición y aceptación ordenada del sistema, una democracia política un poco menos centralizada, los cambios controlados dentro del orden, en fin lograr la compatibilidad entre “democracia y capitalismo”, una perversa falsedad que la historia demuestra que es contradictoria. La aparente compatibilidad entre democracia y capitalismo siempre dependió de la capacidad con que la democracia burguesa consiguió a través de conflictos controlados y de consensos manipulados, promover una aparente y poco significativa redistribución de la riqueza y la estabilización de los trabajadores y las clases medias, y hacer de tal promoción una palanca para el desarrollo del propio capitalismo.

El populismo del actual candidato de la derecha con la complicidad de los reformistas, buscan ese objetivo. El Estado capitalista es una respuesta a la necesidad de mediar en el conflicto de clases y de mantener un “orden” que reproduce el dominio económico del gran capital (Daniel Reis: El Manifiesto comunista 150 años después).

Un nuevo modo de vida conscientemente orientado y construido podría ser la idea de una democracia revolucionaria, dónde el pueblo decida y establezca la institucionalidad sobre el derecho de recibir los beneficios sociales edificados por el esfuerzo conjunto de toda la sociedad, estableciendo lo que básicamente necesiten para reproducir su existencia con dignidad: salarios, seguridad alimentaria y pensiones adecuados, y provisión universal de los servicios de seguridad social. Esto presupone, en una primera etapa la preeminencia de un Estado social, el sometimiento del poder económico privado y el proceso de creación de otra cultura: la de los nuevos valores de la solidaridad y el derecho a que las personas decidan los rumbos de su existencia, teniendo a su base la igualdad social.

La democracia revolucionaria, posiblemente deberá establecer la limitación entre desigualdad máxima y definir igualdad básica y esto no solo según la capacidad de cada quién como ha sido la tradición socialista ortodoxa, sino también según las opciones de cada individuo por un modo de vida, cuyo objetivo no necesariamente sea idéntico al de los demás, en términos de exigencias materiales.

El trabajo ya no será esclavizante y explotado y en varias actividades el tiempo libre quizás será mayor, porque se ha demostrado que el trabajo aisladamente, no es la medida absoluta para responder a las necesidades de cada persona. La democracia revolucionaria será el inicio de la ruptura radical con el Estado actual y el orden establecido, y el punto de partida para que el pueblo construya conscientemente, una nueva realidad de derecho, justicia y desarrollo equitativo.

El capitalismo desvirtuó el sufragio universal desde el mismo momento en que lo adoptó como forma de dominación política. La partidocracia, la existencia de una clase política con intereses comunes en diversos partidos, representantes orgánicos de la clase dominante, es un ejemplo. Una clase que usurpa la representación popular y por tanto la soberanía nacional. Se trata de un sistema histórico que habiendo surgido de la reivindicación obrera y democrática (Los sans culottes en la revolución francesa), se ha transformado en un mecanismo antidemocrático.

Existe una relación estrecha e indisoluble entre los objetivos y los instrumentos. No se puede luchar para superar la alienación con instrumentos organizativos alienantes. No se puede luchar por la democracia con métodos antidemocráticos. O sea, para no inducir a confusión con métodos elitistas y de delegación sin control. La democracia revolucionaria (es decir el poder real y control por la base, formas rotatorias de responsabilidad, rendimiento de cuentas permanente, posibilidad de revocación de cargos, limitación estricta de mandatos, ausencia de privilegios para los representantes) es la alternativa frente a las formas burocráticas de organización que van de arriba abajo, primando las estrategias electorales, con “dictadura de los permanentes” sobre el conjunto de la sociedad o las bases de los partidos políticos.

Así pues no hay democracia revolucionaria sin movimiento democrático popular. Sin demos, pueblo trabajador, o como queramos llamarlo, no hay democracia. Sin bloque social, sin alianzas entre las clases subalternas, sin construcción de un proyecto social y político apto, no para gestionar los presupuestos del estado actual, sino para transformar la sociedad, no hay movimiento democrático.

Fuente citada:
http://www.diariocolatino.com/es/20080808/opiniones/57623

Cuando la historia de El Salvador es escrita por un extranjero

Texto y fotografía Néstor Martínez
Editor Trazos Culturales

Aún después de muerto, el carisma de Enrique Álvarez Córdova, sigue atrayendo. Tal es el caso del estadounidense John W. Lamperti, quien se sintió atraído por la historia de uno de los hombres proveniente de la familia más rica de El Salvador, pero que abrazó la causa de los pobres. Al no encontrar literatura sobre tal suceso, Lamperti decide escribir la biografía de Álvarez Córdova, una labor que le llevó diez años, sin saber en qué se metía, ya que Lamperti es matemático. El resultado final, el libro “Enrique Álvarez Córdova, Vida de un Salvadoreño Revolucionario y Caballero”. Así que, en nuestra siguiente conversación, Lamperti nos lleva detrás de los telones, allí, donde se gestó su obra.

– ¿Qué le motivó escribir el libro?
Cuando estuve en Centroamérica por primera vez, en el año 85 del siglo pasado, oí que había un hombre de una de las familias más ricas de El Salvador que se hizo jefe u hombre principal del movimiento revolucionario en este país y por eso fue asesinado por los militares o por la policía. Me pregunté por qué este hombre era tan distinto de otros de su clase, de su familia, y que sería interesante leer algo acerca de él, descubrir por qué era diferente y traté de encontrar algo para leer y no había. Después decidí que si no hay nada escrito sobre este hombre sería interesante tratar de hacerlo yo mismo, y no había salvadoreño escribiendo su biografía, por eso tenía que hacerlo yo mismo.

– ¿Qué tiempo le llevo la investigación y hacer el libro?
Más o menos diez años. Yo no sabía lo que estaba tratando de hacer. He escrito libros sobre mis asuntos profesionales como son las matemáticas, pero escribir una biografía no tenía ninguna idea, tampoco cómo obtener la base, la información, pero tuve suerte al encontrar algunas personas que me ayudaron mucho.

– ¿Qué es lo que le atrae de la personalidad de Don Enrique?
En el principio porque era hombre rico y se puso al lado de los pobres, pero después, cuando empecé a aprender más sobre él, me pareció que era más y más interesante, por ejemplo, como gran “sportman”, era magnífico jugador de baloncesto, miembro de la selección nacional de baloncesto; era jugador de tenis, polo, y otros deportes, y fue muy popular en su juventud. En mi mente tenía la palabra en inglés “carisma”, no sé cuál sea la palabra en español, pero son personas como el Presidente Kennedy de los Estados Unidos, Enrique tenía el carisma, y tenía una novia muy bella, Maribel Arrieta, que casi ganó la segunda posición en el concurso Miss Universo del año 1955. Era un hombre tremendo. Después, cuando comenzó a trabajar en las fincas de la familia, desarrolla la conciencia por los problemas de los campesinos y de los problemas de la gente pobre en El Salvador, y desde el principio estaba tratando de cambiarlo.

– Un hombre como Enrique, da un giro de más de trescientos sesenta grados, ¿qué piensa del giro que dio con respecto a la clase que él pertenecía?
No tengo ninguna respuesta sencilla, no hay ninguna respuesta muy corta, pero su amigo de muchos años, Antonio Cabrales, el señor que me ayudó bastante, me dijo que desde su niñez Enrique tenía un corazón muy grande, no es una política, pero creo que es una parte de la verdad. Él estaba trabajando en la finca de su familia tratando de mejorar las condiciones de empleo de los campesinos, y descubrió que todo era mejor con el mejor tratamiento de los obreros, la producción aumento y el trabajo de la finca fue mejorando. Después trató de hacer algo así en una escala más grande, y, como se sabe, fue Ministro de Agricultura y Ganadería en tres distintos gobiernos de El Salvador, siempre tratando de implementar una reforma agraria y nunca lo logró, tenía planes muy prácticos, muy bien elaborados, y los presidentes le hicieron promesas a Enrique, de que el Ministerio podría desarrollar planes y el gobierno los implementaría. Ellos tenían control de la Asamblea Legislativa, eran militares, supongo que tenían el control del ejército, y ellos prometieron implementar los planes para una reforma agraria, pero no lo hicieron, después Enrique se fue del gobierno pensando que no era posible hacer cosas de todas maneras. Si alguien podría haber implementado una reforma agraria en El Salvador usando el sistema político, habría sido Enrique Álvarez, porque tenía posición, dinero, amigos, la confianza de los presidentes, pero no lo logró… al fin, después de muchos años decidió que se necesitaba un cambio completo.

– Ese cambio completo, ¿se necesita todavía?
Todavía… no sé… ¡ja! ¡ja! ¡ja! Bueno, todavía se necesita cambio, claro, pero un cambio completo, como la revolución que algunas personas estaban pensado en los años 80’s creo que no por la vía de las armas, pero sí es posible una revolución por la vía política y social.

– Conociendo que la misma clase social de él lo calificó de traidor, y conociendo su muerte que fue horrible, realizada por “escuadrones de la muerte”, ¿no se puso nervioso al estar escribiendo el libro?
Noooo, no he pensado en eso, pero, sí en los años 80’s la situación en El Salvador era sumamente peligrosa para cualquiera que estuviera tratando de cambiar cosas, fueron años peligrosos con diez mil personas asesinadas, pero actualmente no.

– Digo esto porque si hubiera sido un salvadoreño… por ejemplo, si yo me pongo a escribir un libro para querer resucitar “malos recuerdos” para la oligarquía a mí quizá me hubieran amenazado, pero veo que hasta tuvo ayuda de personalidades que dejan mucho que desear para nosotros los salvadoreños… por eso era mi pregunta…
No, no he recibido ninguna amenaza, ni tampoco he pensado en cualquier peligro para mí, pero soy norteamericano, no ciudadano de El Salvador, y nunca he vivido por mucho tiempo en El Salvador, lo he visitado muchas veces por unas semanas…

–… ¿y después de publicado?
… no he recibido nada. Algunas personas me han dicho que el libro es bastante bueno, es todo.

– En El Salvador no ha tenido mayor difusión, excepto la que ha hecho el ingeniero Eduardo Castillo por medio del Diario Co Latino, ¿hay alguna idea de presentar el libro en El Salvador?
Es mi deseo que el libro se pueda editar en El Salvador en español y con precio bastante popular para que sea leído por la población de El Salvador, porque creo que Enrique Álvarez Córdova fue uno de los verdaderos héroes de El Salvador, y la gente aquí muy pocos lo conocen, y quisiera que eso cambiara, quisiera que la gente conozca y respete la memoria de Enrique Álvarez., como hace la gente de El Jobo, actualmente cooperativa, cerca de Sonsonate, allí es un lugar donde todo el mundo sabe quien era Enrique Álvarez y qué hizo, pero en otras partes del país la gente no lo conoce.

– ¿Quiere decir que es necesario ser “caballero y revolucionario”?, ¿hay un mensaje en el libro para los dirigentes de este país?
Sí, creo que sí. El tenía la idea, en los años 70’s por ejemplo, de que si los ricos, los grandes terratenientes pudieran ceder un poco de su poder, de sus privilegios a los pobres, sería posible evitar una explosión social, como Franklin Roosevelt en los Estados Unidos, en los años 30, durante la Depresión Económica, él trató de cambiar la situación un poco en favor de los pobres para evitar que el sistema dejara de funcionar y fue llamado “traidor a su clase” por hacerlo, pero no era tratando de destruir el sistema sino salvarlo, y en este caso lo logra ayudado por la Segunda Guerra Mundial que necesitó de la economía de los Estados Unidos. Enrique trató algo semejante, como Ministro de Agricultura, y había que cambiar el sistema a favor de los pobres para evitar para evitar una explosión social, pero no era posible y la explosión llegó en los años 80-81.

– ¿Qué es lo que más le impactó de su investigación?
Lo que más me impactó sobre Enrique fue su poder de ponerse en el lugar de los otros, él no quería beneficiar a los campesinos como otros, había otros hombres ricos que quisieron mejorar la situación de los campesinos y de los pobres, él no fue el único, pero él no quería simplemente beneficiarlos, sino darles más poder para cambiar sus propias vidas, y eso es raro, no hay mucha gente con poder que quieran ceder un poco de poder a los otros, a los que están tratando de beneficiar.

– En su opinión, ¿por qué el silencio sobre Enrique Álvarez Córdova? Usted dijo que no encontró nada sobre él…
Es difícil decirlo. Él fue asesinado un poco antes del comienzo de la guerra civil y fue evidente que en los años 80 no era posible de publicar o hablar en voz alta sobre gente de la izquierda… bueno, depende de dónde estuviera viviendo, ¡ja! ¡ja!, en Morazán posiblemente no era posible hablar del otro lado. Recuerdo el periódico “El Independiente”, de Jorge Pinto h., y este periódico fue destrozado por el ejército y por la policía y Jorge Pinto tuvo que huir de su país y vivir en México por tratar de publicar el otro lado de lo que estaba pasando en el país. Para publicar en El Salvador, por ejemplo, informes sobre las masacres en las áreas rurales, masacres por parte del ejército que tenían lugar ya en los años 80, no podía. Él escribió en este periódico, en El Independiente, algo sobre Enrique Álvarez y la fundación del Frente Democrático Revolucionario en la Universidad Nacional, que tomó lugar en abril del año 80. El Independiente tenía en primera plana gran artículo sobre eso con foto de Enrique, el primer presidente de este Frente, pero después no era posible en los años de la guerra, y después de la guerra no sé qué gente no quiera pensar en la historia hasta ahora, pero creo que se puede cambiar.

– Tengo una curiosidad. Usted estuvo como observador de las elecciones pasadas. Hay una palabrita común entre aquel pasado y este presente, y es “tolerancia”, ¿hay todavía resistencia a la tolerancia?
Sin duda todavía hay intolerancia, pero yo creo que en el asunto de las elecciones la situación se ha mejorado, las elecciones no son perfectas, pero son mucho mejores que las elecciones del año 72, cuando Napoleón Duarte fue electo Presidente, y fue negado a asumir la presidencia por acciones del ejército.

– ¿Hemos avanzado un poquito en la democracia?
Sí, yo creo que sería posible hacer cambios por vía del proceso electoral ahora, entonces no lo era, posiblemente hay más posibilidades de hacer avances por la vía pacífica actualmente, ¡espero que sí!

– ¿Cree usted que el no tener memoria histórica influye mucho a la hora de que nosotros los salvadoreños decidamos sobre los destinos de nuestro país?
Bueno, he oído que después de los eventos del año 32, la rebelión indígena y en parte comunista y la matanza de miles de personas después, había un gran silencio y no se puede leer en los libros en El Salvador, y tampoco fue enseñado en las escuelas que tenían lugar cosas semejantes. El primer libro sobre la rebelión y la matanza fue escrito por un norteamericano, un hombre de nombre Andersson, ahora se puede comprar el libro en El Salvador, en español, con el nombre de “1932”, en Estados Unidos tenía otro título, pero ahora hay más libros, ahora son más posible la investigación histórica, y sí, creo que es una indicación de progreso. Posiblemente vamos a recuperar la memoria histórica que estaba bastante perdida por muchos años.

Fuente citada:
http://www.diariocolatino.com/es/20090128/trazosculturales/63160/

Organización estudiantil perdió vínculo con sectores populares


Antonio Morales Erlich, ex miembro de las Fuerzas Universitarias Revolucionarias (FUR) a finales de la década de los 70. Foto Diario Co Latino/Eugenio Castro



Daniel Trujillo
Redacción Diario Co Latino

Las actuales organizaciones estudiantiles han perdido el vínculo con los sectores populares, los cuales aglutinan al campesinado, al trabajador, y que le dan la fuerza necesaria para incidir en la sociedad, según lo expresado por José Antonio Morales.

El ex dirigente estudiantil del extinto Fuerzas Universitarias Revolucionarias 30 de Julio (FUR-30), hijo del ex alcalde de San Salvador, Antonio Morales Erlich, admitió que “esos vínculos y el carácter de las relaciones se ha ido perdiendo”.

Morales hizo una reflexión entre la organización estudiantil de los años 70 del siglo pasado, con la actual y recordó que en esa década la participación de la organización estudiantil tenía peso en la coyuntura y que por sus posturas críticas ante la dictadura militar, fueron objeto de persecución y represión.

Una prueba de ello fue la masacre de estudiantes de la Universidad de El Salvador el 30 de julio de 1975, sobre la 25 Avenida Norte.

El FUR-30 nació a mediados de los años 70. Su creación surge como respuesta del estudiantado universitario salvadoreño a esa masacre. Con el pasar del tiempo cobra más fuerza y se une al Bloque Popular.

El FUR-30 enfocaba su trabajo más en la transformación de sociedad que en las aulas de la universidad. Este accionar fue otro elemento que abonó para integrarse al Bloque hace tres décadas.

Para ese entonces los estudiantes salían a las calles a manifestarse al lado de los trabajadores y tomar como suyo las reivindicaciones laborales.

“Íbamos a las universidades a sensibilizar a los estudiantes sobre lo que sucedía en el país y, a veces, buscábamos la manera de encontrar apoyo en esos lugares”, expresó Morales.

Este ex dirigente estudiantil exhortó a las organizaciones universitarias recuperar aquel liderazgo que caracterizaba a los estudiantes de hace treinta años y acercarse de nuevo al campesinado y al trabajador.

“Se debe de facilitar que surjan nuevos liderazgos y se debe de facilitar la participación”, agregó Morales.

La creación de estos espacios radica en que el nuevo gobierno debe de generar “verdaderas posibilidades” de organización.

Morales aseguró que en la historia del país no se ha respetado, en lo absoluto, los derechos de organización, laboral, entre otros, por lo que es necesario que el nuevo gobierno los garantice.

“Si queremos un cambio de sociedad, se tienen que dar al sector estudiantil y al sector trabajador un lugar de peso, un lugar importante en la construcción de país”, sostuvo este integrante del FUR-30.

Para este ex dirigente estudiantil, las diferentes organizaciones tiene que realizar un trabajo duro para fortalecer el tejido social, el cual era lo bastante sólido en la década de los setenta.

Sin embargo, Morales manifestó que las actuales organizaciones estudiantiles no tiene por qué imitar a las de hace treinta años, al contrario, que, con ese ejemplo, tienen que crear una nueva forma de lucha. Las declaraciones de este ex dirigente estudiantil se vertieron en el foro “Sembrando Futuro”, organizado por el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana.

Fuente citada:
http://www.diariocolatino.com/es/20090516/nacionales/66894/?tpl=69

FSR denuncia acciones del Ministro de Trabajo

Alma Vilches
Redacción Diario Co Latino

El Sindicato de Trabajadores Nacionalistas de la Industria de la Construcción (STNIC), afiliado a la Federación Sindical Revolucionaria (FSR), denunció a cuatro empresas extranjeras por violar los derechos laborales y las leyes de la República, de más de mil empleados de la construcción.

Los representantes de la FSR manifestaron que el Ministro de Trabajo violó el derecho de los trabajadores de la construcción, al permitir la aprobación del reglamento interno de la empresa Rodio-Swissboring con sede en España, el cual permite ocho horas laborales, cuando según la Constitución de la República y el Código de Trabajo son siete horas, es decir una jornada de 39 horas semanales.

Raúl Alfonso Rogel, representante legal de FSR, dijo que entre las empresas que violan los derechos de los trabajadores están Rodio-Swissboring, Copreca de origen Guatemalteca, Astaldy y Campo Rosa, que tiene cerca de 15 años de ser socia de CASALCO.

«Exigimos al Ministro de Trabajo que antes de finalizar su gestión haga las correcciones necesarias con estas empresas para que paguen a sus empleados lo que se les adeuda como horas extras», afirmó Rogel, y que lo contrario, interpondrán una demanda ante la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Corte Suprema de Justicia en contra del Ministro de Trabajo, y ante los juzgados correspondientes demandarán a la empresa Rodio-Swissboring, por la violación de los derechos de los trabajadores, y suspenderán laborales de forma general e indefinida.

Por su parte, Fernando Carrillo, miembro de la directiva del sindicato y trabajador de la empresa Campo Roca, denunció que dicha empresa ha emitido «cheques sin fondos» como pago de sus servicios laborales, ya que estas acciones son tomadas como medidas de presión en contra de los trabajadores agremiados a FSR.

«Estas acciones son realizadas por la empresa con cierta regularidad. Ya son tres ocasiones en un año que tengo de laborar, que me dan un cheque sin fondos, y la última fue en esta quincena, aunque después me lo pagan, es una forma de presión que hacen para desesperar a los trabajadores para que se vayan a otro lugar», relató Carrillo.

Según Carrillo, estas medidas de presión son ejercidas por las empresas en días próximos a los asuetos, o días festivos, los cuales tendrían que ser pagados dobles, “cerca de los asuetos, despiden a la gente y luego los vuelven a llamar para no pagarles lo que corresponde”.

Ficha citada:
http://www.diariocolatino.com/es/20090505/nacionales/66496/?tpl=69